Porque es cierto que la importantísima
modificación de los Fueros vascos que arranca de la ley
del 25 de octubre de 1839 (aduanas en la costa, supresión
del pase foral, Administración
de Justicia a la española) conducirá al cambio radical
que supone la inclusión del mercado vasco en el mercado
español y hará posible el enganche de la minería
vasca como proveedora periférica del Imperio inglés,
que es a la sazón la potencia hegemónica de la economíamundo.
La drástica baja de los impuestos forales sobre la venta
de mineral, el 1 de enero de 1863, hizo saltar la producci6n de
70.000 toneladas a 120.000 en un sólo año. Y la
aplicación de la Ley española de Minas de 1868 que
todavía abarata más los impuestos a la exportación
provocó otro salto, de 250.000 toneladas en 1870 a 400.000
en 1871.
Y, en segundo lugar pero no
lo menos importante, ese específico enganche que los cambios
que arrancan de 1839 facilitan con la economía del Imperio
inglés (y que luego jugará como causa exógena
y principal de la industrialización vasca) está
acompañado por las específicas ayudas que esos cambios
suponen para quienes serán el factor endógeno de
esa industrialización: la burguesía vasca que luego
se convertirá en vascoespañolista. El factor
endógeno de esa industrialización va a ser la existencia
de una previa acumulación de capital mercantil y la consiguiente
existencia de una burguesía capitalista mercantil (y parcialmente
industrial) que será la condición necesaria para
que, a diferencia de lo que sucedió en Andalucía
occidental, el expolio extranjero de la riqueza minera facilite
el mantenimiento sostenido de la industrialización vasca.
La burguesía vasca podrá
desempeñar ese papel precisamente porque se han producido
después de 1839 cambios profundos en los Fueros. Y así
esa burguesía vasca, cuya acumulación de capital
mercantil le proporciona liquidez monetaria suficiente, consigue
arrebatar al pueblo vasco la cuenca minera vizcaína apropiándose,
por precios irrisorios, de las tierras municipales y concejiles,
de las tierras de propiedad comunitaria del pueblo vasco de la
zona minera del anticlinal de Bilbao en el período 18411870.
Dare un só1o ejemplo
que es particularmente iluminador: la irrisoria cantidad de 51.081
reales es el miserable precio que cobró la villa de Portugalete
por sus derechos en un proindiviso sobre los montes de Triano
el 23 de octubre de 1858. El comprador fue Don Juan Maria de YBARRA,
cuya familia será socia de la compañía Orconera
y FrancoBelga y poseerá los más ricos cotos
mineros como lo demuestra el hecho de que en 189091 se extrajera
el 45,5% del mineral vizcaíno de las 35 minas de su propiedad,
que eran s61o el 28,5% del total de las minas productivas vizcaínas.
Es cierto, repito, que la profunda modificación de los Fueros que arranca de 1839 tuvo importantísimas consecuencias. Pero no será hasta 1876 cuando se produzca un cambio de clase dominante en el País Vasco y no será hasta esa fecha cuando las masas rurales vascas queden definitivamente derrotadas. Cuando la contradicción principal que ha atravesado los primeros tres cuartos del siglo XIX vasco (la redistribución de la propiedad de la tierra, la nueva concepción de la propiedad y de la productividad agrarias, la consecuente profunda modificación agraria) se resuelva con la derrota de las masas rurales vascas.
10. Las guerras carlistas y la derrota de las masas rurales
vascas.